domingo, 30 de agosto de 2009

BLOOD PROMISE

Hasta el capitulo 12 está en el Blog Hermanito Nenas Belikov

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CAPITULO 13

Traducido por pauladv en el Foro Purple Rose

El día siguiente era Pascua. Todos estaban levantados y dando vueltas, alistándose para a la Iglesia. Toda la casa olía deliciosa, llena de aroma de Olena horneando. Mi estomago rugió, y yo me pregunte si iba a poder esperar hasta la tarde hasta la gran cena que ella tendría preparada. Aunque no siempre estaba segura de la existencia de Dios, ya había ido a la Iglesia muchas veces antes en mi vida. Más que nada había sido por ser cortes con otros, una forma de ser educada y sociable. Dimitri iba porque encontraba paz allí, y yo me pregunte si ir ahí hoy me iba a dar alguna idea de que es lo que debería hacer.

Me sentía un poco desgreñada yendo con los otros. Se habían vestido bien, pero yo no tenía más que jeans y remeras casuales. Viktoria, notando mi incomodidad, me presto una blusa de seda blanca que era algo apretada pero se veía bien igual. Una vez que estuve acomodada con la familia en un banco, mire a mí alrededor, preguntándome como Dimitri podía encontrar asilo en la capilla de la escuela habiendo crecido con esto.

Era enorme. Podrían haber cabido 4 capillas. Los techos eran más altos y más elaborados, y decoraciones en oro e iconos de santos parecían cubrir cada superficie. Era sobrecogedor, demasiado para la vista. Incienso dulce se sentía fuerte en el aire, hasta podía ver el humo.

Había un montón de personas, humanos y dhampir, y me sorprendí de ver incluso algunos Moroi. Aparentemente, los Moroi que estaban de visita eran lo suficientemente piadosos como para venir a la iglesia, a pesar de las actividades sórdidas en la que podían estar enredados. Y hablando de Moroi…

“Abe no esta aquí,” Le dije a Viktoria, mirando alrededor. Ella estaba a mi izquierda; Olena a mi derecha. Aunque no me había parecido del tipo religioso, esperaba que me siguiese hasta aquí. Esperaba que su ausencia significara que había dejado Baia. Todavía estaba nerviosa por nuestro último encuentro. “¿Dejo la ciudad?”

“Creo que es Musulmán,” Viktoria explico. “Pero por lo ultimo que supe, sigue por acá. Carolina lo vio esta mañana.”

Maldito Zmey. No se había ido. ¿Qué es lo que había dicho? Un buen amigo o un mal enemigo.

Cuando no dije nada, Viktoria me dio una mirada preocupada. “Nunca ha hecho nada realmente malo cuando esta alrededor. Usualmente tiene reuniones y luego desaparece. Lo decía en serio antes cuando dije que no creía que te iba a lastimar, pero ahora me estas preocupando. ¿Estás en algún tipo de problema?”

Excelente pregunta. “No lo sé. Él solo parece interesado en mí, eso es todo. No logro averiguar por qué.”

Su entrecejo se frunció. “No vamos a dejar que nada te suceda,” Dijo ella ferozmente.

Sonreí, tanto a su preocupación como a su parecido con Dimitri en ese momento. “Gracias. Hay algunas personas en mi hogar que deben de estar buscándome, y creo que Abe solo esta… chequeándome.” Eso era una forma delicada de describir a alguien que o bien iba a llevarme a la fuerza a EEUU pateando y gritando --- o hacerme desaparecer por siempre.

Viktoria pareció sentir que yo estaba suavizando la verdad. “Bueno, lo digo en serio. No voy a dejar que te lastime.”

El servicio comenzó, cortando nuestra conversación. Mientras que el canto del cura era hermoso, significaba menos que lo que los servicios de la iglesia generalmente significaban. Estaba todo en ruso, como en el funeral, y nadie se iba a molestar en traducírmelo hoy. No importaba. Todavía absorbiendo la belleza a mi alrededor, encontré a mi mente divagando. A la izquierda del altar, un ángel de cabellos dorados me miraba desde un balcón de cinco pies.

Un recuerdo inesperado me vino. Dimitri había conseguido una vez permiso para que lo acompañara a un viaje corto a Idazo a ver a otros guardianes. Idazo no era un lugar al que hubiera querido ir yo, pero el tiempo con él era bienvenido, y el había convencido a los oficiales de la escuela de que era una “experiencia para aprender”. Eso había sido poco tiempo después de la muerte de Mason, y luego del shock que la tragedia había dado a la escuela, creo que la escuela me hubiese dejado hacer cualquier cosa, siendo honesta.

Desafortunadamente, había poco de ocioso o romántico e sobre el viaje. Dimitri tenia un trabajo que hacer, y tenia que hacerlo rápido. Así que hicimos el mejor tiempo posible, parando sólo cuando era absolutamente necesario. Considerando que nuestro ultimo viaje había incluido encontrarnos con una masacre de Moroi, uno sin incidentes era probablemente para mejor. Como siempre, él no me dejaba manejar, aun cuando yo decía que podía llevarnos en la mitad del tiempo. O quizás era por eso que no me dejo manejar.

Paramos en un momento para ponerle gas al auto y comer algo en la estación de servicio. Estábamos en algún lugar en las montañas, en una pequeña ciudad que rivalizaba con St. Vladimir en cuanto a lo remoto del lugar. Podía ver montañas en los días despejados desde el colegio, pero era una experiencia totalmente diferente estar en ellas.

Nos rodeaban y estamos tan cerca que parecía que podíamos saltar y aterrizar en alguna. Dimitri estaba terminando con el auto. Con mi sándwich en mano, camino a la parte posterior de la estación de servicio para una mejor vista.

Toda la civilización que la estación de servicio proveía desapareció. Nieve interminable se extendía frente a mi, y todo estaba quieto y silencioso, salvo por el sonido distante detrás mió. Mi corazón se encogía por lo que le había sucedido a Mason, y estaba teniendo pesadillas sobre los Strigoi que nos habían mantenido cautivos. Ese dolor estaba lejos de desaparecer, pero algo sobre el pacifico paisaje me tranquilizo por el momento.

Mirando debajo mió a la nieve lisa, de un pie de altura, una idea loca me vino a la mente. Me deje llevar, cayendo de espaldas al suelo. La gruesa capa de nieve me abrazo, y yo me quede ahí un momento. Luego moví las piernas y brazos hacia arriba y abajo, haciendo nuevos huecos en la nieve. Cuando termine, no me levante. Simplemente me quede ahí, mirando al cielo azul.

“¿Qué,” Pregunto Dimitri, “Estas haciendo? Además de estar enfriando tu sándwich.”

Su sombra me cubrió, y lo mire a su alta forma. A pesar del frío, el sol había salido, y sus rayos tocaban su cabello. Podría haber sido un ángel, pensé.

“Estoy haciendo un ángel en la nieve,” Conteste. “¿No sabes lo que es eso?”

“Si, lo sé. Pero, ¿Por qué? Debes de estar congelándote.”

Tenía un abrigo grueso de invierno, gorro, guantes, y todos los accesorios para el clima frío. Él tenía razón sobre el sándwich. “No demasiado, a decir verdad. Mi cara un poco, supongo.”

Él meneó la cabeza y me dedico una sonrisa. “Vas a tener frío cuando estés en el auto y toda esa nieve comience a derretirse.”

“Creo que estas mas preocupado por el auto que por mi.”

Se rió. “Estoy más preocupado por que te agarre hipertermia.”

“¿En esto? Esto no es nada.”

Golpeé el suelo a mi lado. “Vamos, haz uno tu también, y luego podemos irnos.”

Él continuó mirándome. “¿Así me congelo también?”

“Así puedes divertirte. Puedes dejar tu marca en Idaho. Además, ¿no debería molestarte en absoluto, verdad? ¿No tienes una súper resistencia por Siberia?”

Él suspiro, una sonrisa aun en sus labios. Era suficiente para calentarme aún en este clima. “Ahí vas de nuevo, convencida de que Siberia es como Antártica. Soy de la parte sur. El clima es casi como el de aquí.”

“Estas poniendo excusas,” Le dije. “A menos que quieras llevarme a rastras hasta el auto, vas a tener que hacer un ángel también.”
Dimitri me estudio por unos largos minutos, y yo creí que realmente me llevaría a la fuerza. Su cara aun estaba descontracturada .

y abierta, y su expresión llena de cariño que hacia que mi corazón se acelere. Luego, sin previo aviso, se tiro en la nieve a mi lado, quedándose allí callado.

“Okey,” Dije cuando no hizo nada mas. “Ahora debes mover las piernas y brazos.”

“Sé como hacer un ángel en la nieve.”

“¡Entonces hazlo! De otra forma, pareces la forma de tiza en una escena de crimen.”

Él río de nuevo, y el sonido era rico y tibio en el aire. Finalmente, después de un poco de coerción de mi parte, movió sus piernas y brazos también, haciendo un ángel él mismo. Cuando termino, esperaba que se levantara y demandara que nos fuéramos, pero en cambio, se quedo ahí también, mirando el cielo y las montañas.

“¿Lindo, no?” Pregunte. Mi respiración hacia nubes heladas en el aire. “Supongo que de algún modo, no es tan diferente de la vista del complejo de ski… pero no sé. Siento algo diferente sobre todo hoy.”

“La vida es así,” Él dijo. “Mientras nosotros crecemos y cambiamos, a veces las cosas que experimentamos antes toman un nuevo significado. Va a pasarte por el resto de tu vida.”

Empecé a cargarlo por su tendencia para siempre dar estas profundas lecciones de vida, pero entonces se me ocurrió que él tenía razón. Cuando empecé a enamorarme de Dimitri, los sentimientos habían sido consumidores. Nunca había sentido algo así. Había estado convencida de que no podía amarlo más. Pero ahora, después de lo que había visto con Mason y los Strigoi, las cosas eran diferentes. Amaba a Dimitri aun más intensamente. Lo amaba de una manera diferente, más profundamente. Algo sobre haber visto lo frágil que la vida era hacia que lo apreciara aun más. Me había hecho darme cuanta cuanto significaba él para mí y cuan triste seria si lo perdiera.

“¿Crees que seria lindo tener una cabaña aquí arriba?” Pregunte, apuntando a un pico cercano. “¿Ahí en el bosque donde nadie pudiera encontrarte?”

“Yo creería que es lindo. Tu te aburrirías.”

Trate de imaginarme estando ahí con él. Un cuarto pequeño, una chimenea, una cama… no creí que fuese tan aburrido. “No seria tan malo si tuviésemos cable. E Internet.” Y calor corporal.

“Oh, Rose.” No se rió, pero pude notar que estaba sonriendo nuevamente. “No creo que tu pudieses ser feliz en algún lugar tranquilo. Necesitas siempre algo que hacer.”

“¿Estas diciendo que me aburro fácil?”

“No, para nada. Quiero decir que tienes un fuego que te impulsa a hacer las cosas, que hace que quieras hacer el mundo mejor para aquellos que amas. Defender a aquellos que no pueden hacerlo. Es una de las maravillosas cosas sobre ti.”

“Solo una, eh?” Hable suave, pero sus palabras me emocionaron. Lo decía en serio cuando decía que creían que eran maravillosos atributos, y sentir su orgullo en mí significaba más que nada en ese momento.

“Uno de muchos, “Él dijo. Se sentó y me miro. “Asíque, no hay cabaña pacifica para ti. No hasta que seas una mujer vieja, vieja.”

“Como, de 40?”

Él meneo la cabeza y exasperado se levanto, sin darle respuesta a mi broma. Aun así, me miro con el mismo cariño que había sentido en su voz. Había admiración también, y yo pensé que jamás podría ser infeliz mientras Dimitri me considerara hermosa e increíble. Agachándose, me extendió una mano. “Tiempo de irse.”

La tome, dejándolo ayudarme a levantarme. Una vez parada, seguimos tomados de la mano solo un momento más de lo necesario. Luego nos soltamos y admiramos nuestro trabajo. Dos perfectos angeles de nieve --- uno mucho más alto que el otro. Con cuidado de no pisar ninguno, me agache y marque una línea horizontal arriba de cada cabeza.

“¿Que es eso?” Pregunto, cuando me pare a su lado de nuevo.

“Alos,” Dije con una sonrisa. “Para criaturas celestiales como nosotros.”

“Eso podría ser demasiado.”

Estudiamos nuestros angeles por unos minutos mas, mirando donde nos habíamos acostado un al lado del otro en ese dulce, tranquilo momento. Deseé que lo que había dicho fuese verdad, que verdaderamente hubiésemos dejado nuestra marca en la montaña. Pero sabia que después de la siguiente nevada, nuestros angeles iban a desaparecer en la blancura y no serian más que una memoria.

Dimitri toco mi brazo con gentileza, y sin otra palabra, nos dimos media vuelta y volvimos al auto.

Comparado con la memoria de él y la manera en que me miro en la montaña, el ángel que me miraba en la iglesia parecía aburrido y pálido. Sin ofenderlo.

La congregación estaba finalmente volviendo a sus asientos después de tomar el pan y vino. Me había quedado sentada, pero había entendido algunas de las palabras del cura. Vida. Muerte. Destrucción. Eterno. Sabía lo suficiente como para dilucidar el significado. Hubiese apostado dinero que “resurrección” había sido dicha también. Suspire, deseando que realmente fuese tan fácil deshacer la muerte y traer de vuelta a aquellos a los que queremos.

El servicio termino, y yo me fui con los Belikovs, sintiendo melancolía. Mientras la gente pasaba unos al lado del otro por la puerta, vi que algunos intercambiaban huevos. Viktoria me había explicado que era una gran tradición por aquí. Algunas personas que no conocía me dieron algunos a mí, y yo me sentí mal por no tener ninguno que dar a cambio. También me pregunte como iba a hacer para comerlos todos. Estaban decorados de distintas formas. Algunos estaban simplemente coloreados; Otros tenían diseños elaborados.

Todos parecían charlatanes después de la Iglesia, y nos quedamos parados afuera.

Amigos y familiares se abrazaban y se ponían al corriente con los chismes. Yo me quede parada cerca de Viktoria, sonriendo e intentado seguir la conversación que generalmente tomaba lugar medio en ingles, medio en ruso.

“Viktoria!”

Nos dimos vuelta y nos encontramos con Nikolai caminando hacia nosotras. Nos mostró --- Con lo que quiero decir que le mostró a ella --- una brillante sonrisa. Se había vestido para la festividad y se veía increíble con una corbata verde oscuro. Mire a Viktoria, preguntándome si tendría algún efecto en ella. No. Su sonrisa era cordial, genuinamente alegre de verlo, pero no había nada romántico. De nuevo, me pregunte sobre su misterioso “amigo”.

Estaba con algunos chicos que yo ya había conocido. Me saludaron a mí también. Como los Belikovs, parecían estar siempre bien vestidos por aquí.

“¿Vas a ir a la fiesta de Marina?” Pregunto Nikolai.

Casi me había olvidado. Era la fiesta a la que nos había invitado el primer día que lo conocí. Viktoria había aceptado entonces, pero para mi sorpresa, ella meneo la cabeza. “No podemos. Tenemos planes con la familia.”

Eso fueron noticias para mí. Había una posibilidad de que algo hubiese surgido de lo cual yo no supiera nada, pero lo dudaba. Tenía un presentimiento de que ella estaba mintiendo, y siendo una amiga leal, no dije nada para contradecirla. Fue difícil ver la cara de decepción de Nikolai.

“¿De verdad? Vamos a extrañarte.”

Se encogió. “Nos vamos a ver en la escuela.”

No parecía sentirse mejor por eso. “Si, pero…”
Los ojos de Nikolai se levantaron de pronto de su cara y se concentraron en algo detrás de nosotros. Frunció el ceño. Viktoria y yo nos dimos vuelta, y sentí su humor cambiar también.

3 hombres estaban acercándose a nuestro grupo. Eran dhampirs también. No note nada inusual en ellos --- sonrisas de suficiencia aparte --- pero los demás dhampirs y Moroi que estaban alrededor de la Iglesia tomaron expresiones parecidas a las de mis compañeros. Problemáticas. Preocupadas. Incomodas. Los tres chicos frenaron a nuestro lado, empujando para unirse al círculo.

“Creí que estarías aquí, Kolya.” Dijo uno. Hablaba perfecto ingles, y me tomo un momento darme cuenta que le hablaba a Nikolai. No entendería nunca los apodos rusos.

“No sabia que habías vuelto,” Replico Nikolai. Estudiándolos a ambos, podía ver un parecido. Tenían el mismo pelo bronce y la misma contextura. Hermanos, aparentemente.

La mirada del hermano de Nikolai cayó sobre mí. Se ilumino. “Y tu debes de ser la no-jurada chica americana.” No me sorprendió que supiera quien era. Después del conmemorativo, muchos de los dhampirs locales habían dejado de contar historias sobre la chica americana que había luchado con Strigoi pero no llevaba ni marca de promesa ni se había graduado.

“Soy Rose,” Dije. Quería saber que pasaba con estos chicos, pero ciertamente no iba a mostrar miedo en frete de ellos. El chico parecía apreciar mi confianza y me tomo la mano.

“Soy Denis.” Señalo a los amigos. “Artur y Lev.”

“¿Cuándo llegaron a la ciudad?” Pregunto Nikolai, aun sin estar feliz por la reunión.

“Esta mañana.” Denis se volvió a Viktoria. “Escuche lo que le paso a tu hermano, lo siento.”

La expresión de Viktoria era dura, pero asintió de forma educada. “Gracias.”

“Es verdad que murió defendiendo Moroi?”

No me gusto la burla en su voz, pero fue Karolina la que dijo lo que yo pensaba. No había notado cuando se había aproximado. No parecía feliz de ver a Denis en absoluto.

“murió peleando contra Strigoi. Murió como un héroe.”

Denis se encogió, sin afectarse por el tono enojado de su voz. “Aun así lo hace un muerto. Estoy seguro de que los Moroi van a cantar su nombre por lo años.”

“Lo harán,” Replique. “Salvo a todo un grupo de ellos. Y dhampirs también.”

La mirada de Denis volvió a mí, sus ojos estudiando mi cara por unos segundos. “Escuche que tu también estabas ahí... que los dos fueron enviados a una mision imposible.”

“No era imposible. Ganamos.”

“¿Dimitri diría lo mismo i estuviese vivo?”

Karolina cruzo los brazos sobre el pecho. “Si solo estas aquí para comenzar algo, entonces deberías irte. Estas en la Iglesia.” Era gracioso. Cuando la conocí, creo que parecía gentil y amable, solo una ordinaria madre joven que trabajaba para mantener a su familia. Pero en ese momento, ella se parecía más a Dimitri que nunca. Podía ver la misma fuerza en su interior, esa fiereza que la llevaba a proteger a aquellos que quería y enfrentarse a sus enemigos. No que estos chicos fueran sus enemigos, exactamente. Yo honestamente no entendía quienes eran.

“Solo estamos hablando,” Dijo Denis. “Solo quiero entender que le paso a tu hermano. Créeme, creo que su muerte fue una tragedia.”

“No lo hubiese lamentado él.” Les dije. “murió peleando por lo que creía.”

“Defendiendo a otros que lo daban por sentado.”

“Eso no es verdad.”

“Oh?” Denis me dio una sonrisa torcida. “¿Entonces por que no trabajas tu para los guardianes? Has matado Stregoi pero no tienes marca de promesa. Ni siquiera una marca de graduación, escuche. Por que no estas ahí tirandote en frente a un Moroi?”

“Denis,” Dijo Nikolai incomodo, “Por favor, vete.”

“No te estoy hablando a vos, Kolya.” Los ojos de Denis estaban en mí. “Solo intento entender a Rose. Ella mata Strigoi pero no trabaja con guardianes. Claramente no es como el resto de ustedes que son blandos en esta ciudad. Quizás es mas como nosotros.”

“Ella no es nada como ustedes,” Viktoria dijo.

Lo entendí entonces, y un escalofrío corrió por mi espalda. Estos eran los dhampirs de los que Mark me había hablado. Los verdaderos no-prometidos. Los vigilantes que buscaban Strigoi por su cuenta, los que no formaban familia ni respondían a ningún guardián. No deberían molestarme. En algunas formas, Denis tenía razón. En los términos más simples, yo realmente era como ellos. Y aun así… había un aire alrededor de ellos que simplemente me molestaba.

“¿Entonces por que estas en Rusia?” Me pregunto uno de los amigos de Denis. No podía acordarme de su nombre. “Este es un viaje largo para ti. No hubieses venido aquí sin una razón.”

Viktoria se estaba contagiando del enojo de su hermana, “Ella vino a decirnos sobre Dimka.”

Denis me miro. “Creo que ella esta aquí para cazar Strigoi. Hay mas en Rusia de los que elegir.”

“Ella no estaría en Baia si estuviese cazando Strigoi, idiota.” Le dijo Viktoria. “Ella estaría en Vladivostok o Novosibirsk o algún lugar por el estilo.”

Novosibirsk. El nombre me era familiar. ¿Pero donde lo había escuchado? Un momento después, la respuesta vino a mí. Sydney lo había mencionado. Novosibirsk era la ciudad más grande de Siberia.

Denis continúo. “Quizás solo esta de paso. Quizás ella querría unirse a nosotros cuando vallamos allí mañana.

“Por el amor de Dios,” Exclame. “Estoy aquí. Dejen de hablar de mí como si no lo estuviese. ¿Y por que querría ir con ustedes?”

Los ojos de Denis brillaron con intensidad. “Hay buena caza ahí. Muchos Strigoi. Ven con nosotros, y tu nos puedes ayudar.”

“¿Y cuantos van a volver después?” Karolina pregunto con voz dura. “Donde esta Timosha? Donde esta Vasily? El grupo de caza cada vez se hace mas chico. ¿Quien de ustedes será el siguiente? ¿La familia de quien llorara?”

“Es fácil para ti hablar,” Dijo un amigo. Lev, creo que era su nombre. “Tu te quedas aquí y no haces nada mientras nosotros te mantenemos a salvo.”

Karolina le dio una mirada de disgusto, y yo recordé que ella estaba saliendo con un guardián. “Ustedes van y se precipitan sobre las situaciones sin pensar. Si quieren mantenernos a salvo, entonces quédense aquí y defiendan a sus familias cuando ellas lo necesitan. Si quieren perseguir Strigoi, vayan y únanse a los guardianes y trabajen con aquellos que tienen algo de sentido.”

“Los guardianes no casan Strigoi!” Grito Denis. “Ellos se sientan y esperan y cubren a los Moroi.”

La parte desafortunada era que, él tenía un punto. Pero no enteramente.

“Eso esta cambiando,” Dije. “Hay un movimiento para empezar a tomar ofensiva contra Strigoi. También se habla de que los Moroi aprendan a luchar con nosotros. Podrían ayudar siendo parte de eso.”

“¿Como tu?” Se rió. “Tu todavía no nos has dicho que haces aquí y por que no estas con ellos. Puedes decirle lo que quieras a Este grupo pero yo sé por que estas aquí. Lo puedo ver en ti.” La mirada loca, fanática que me dio casi me hizo pensar que podía. “Sabes que la única manera de acabar con el mal del mundo es hacerlo tu misma. Buscar los Strigoi y matarlos, uno a uno.”

“Sin un plan,” Termino Karolina. “Sin pensar en las consecuencias.”

Somos fuertes y sabemos como pelear. Eso es lo único que necesitamos saber para matar Strigoi.”

Y ahí fue cuando lo entendí. Finalmente entendí lo que Mark había estado intentando decirme. Denis estaba diciendo exactamente lo que yo pensaba desde que deje St. Vladimir. Me había escapado sin un plan, queriendo lanzarme al peligro porque sentía que tenia una misión que solo yo podía llevar a cabo. Solo yo podía matar a Dimitri. Solo yo podía destruir el mal en el. No había pensado en como lo haría --- siendo que Dimitri me había ganado muchas veces en las peleas cuando todavía era un dhampir. ¿Con la fuerza de Strigoi y la velocidad? Las probabilidades estaban definitivamente en mi contra. Aun así, no me había importado. Estaba obsesionada, convencida de que tenía que hacer esto.

En mi cabeza, lo que tenía que hacer tenia sentido, pero ahora--- escuchando los sentimientos de Denis, sonaba loco. Solo descuidado como Mark había advertido. Sus motivos podían ser buenos ---como los míos--- pero ellos eran suicidas. Sin Dimitri, honestamente no me importaba mucho mi vida. No había tenido miedo de arriesgarla antes, pero ahora me daba cuenta que había una gran diferencia entre morir sin sentido y morir por una razón. Si moría tratando de matar a Dimitri porque no tenia estrategia alguna entonces mi vida no hubiese significado nada.

Entonces, el cura camino hacia nosotros y dijo algo en ruso. Por su tono y expresión, creo que estaba preguntando si todo estaba bien. Se había mezclado con el resto de la congregación luego del sermón. Siendo humano, probablemente no sabía las políticas de dhampirs, pero podía sentir problemas.

Denis le ofreció una sonrisa y le dio lo que sonó como una explicación educada. El cura sonrío, asintió, y se alejo cuando alguien lo llamo.

“Suficiente,” Dijo Karolina, una vez que el cura se había alejado lo suficiente. “Deben irse. Ahora.”

El cuerpo de Denis se tenso, y el mío respondió, listo para la pelea. Pensé que el podía empezar algo justo ahí. Unos segundos después, se relajo y se volvió hacia mi.

“Muéstramelos primero.”

“¿Que te muestre que?” Pregunte.

“Las marcas. Muéstrame cuantos Strigoi has matado.”

No respondí de inmediato, preguntándome cual era el truco. Los ojos de todos estaban en mí. Volviéndome, levante mi cabello para mostrar los tatuajes. Pequeños molnija con forma de trueno, junto con la marca que había recibido en la batalla. Por el sonido que hizo Denis, supuse que nunca había visto tantas marcas. Deje que mi pelo cayera y encontré su mirada.

“¿Algo mas?”

“Estas perdiendo tu tiempo,” Dijo a lo ultimo, haciendo señas a las personas detrás de él. “Con ellos. Con este lugar. Deberías venir a Novorsbisk. Haríamos que tu vida valga algo.”

“Yo soy la única que puedo hacer que mi vida valga.” Señale hacia la calle. “Les pidieron que se vayan.”

Mantuve la respiración, aun preparada para pelear. Luego de unos tensos momentos, el grupo se retiro. Antes de darse vuelta, Denis me miro.

“Esto no es lo que quieres y lo sabes. Cuando cambies de opinión ven a la calle Kasakova numero 83. Nos vamos mañana al amanecer.”

“Se van a ir sin mi,” dije.

La sonrisa de Denis me dio un escalofrío. “Ya veremos.”


FIN DEL CAPITULO

El capitulo 14 está en el Blog Hermanito Nenas Belikov

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